Antes que Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire o William Burroughs, el inglés Thomas de Quincey anduvo por los paraísos artificiales del opio y fundó el malditismo literario. Estas "Confesiones de un inglés comedor de opio", publicadas de forma anónima y por entregas en la London Magazine, mezclan la autoficción y el ensayo para constituir un testimonio de época en torno a las costumbres narcóticas de la Inglaterra del siglo XIX. De Quincey se adelanta medio siglo al “spleen” parisino, se hace beatnik un siglo y medio antes de los beatniks, vagabundea y descubre la flor más dulce, la flor que lo hace soñar y lo lleva al éxtasis terrenal. Un clásico por excelencia de la “literatura opiómana”. (De la contraportada del libro) Creo que fue en el último año de la pandemia cuando recibí un WhatsApp de Armando Alzamora, editor de Colmena. Me invitaba a unirme a un grupo que estaba traduciendo a varios escritores libres de derechos. Su mensaje me sorprend...
—Yo no trato de idealizarte —dijo y miraba la plaza. Ella cogía su brazo derecho, buscaba sus ojos y trataba de saber si lo amaba o no. —¿ Qué te gusto de é l ? —le pregunta su amiga a ella. —Pues... tiene una forma poética al hablar —dice ella—. Sus miradas y gestos y su risa me atraen. Y bueno, me trata a veces con extrema dulzura, delicadeza. Es que quiere estar conmigo. Él camina con ella; los demás avanzan según sus intereses. Las palabras que é l busca: no le salen. Es por eso que utiliza el lenguaje de las manos y los besos imaginados. —¿Te gusta mi compañía ? —pregunta é l a ella—. Sí —responde ella— se inclina más en su brazo izquierdo. Se acerca la amiga de é l. Él deja a ella y le pasa a la amiga una hoja en la cual está escrita su historia completa. Oye, ya pues no jodas , ¿ qué estas haciendo?, dice el amigo de èl . La amiga de ella se acerca; le dice yo no quiero que estés con ella. por eso lo abraza con efusión . Ella retiene en sus pupilas...
(Ediciones Copé Lima, 2014) El tópico literario recurrente en la literatura peruana de estos últimos años ha sido, y aún es, la violencia política de los ochenta. Muchos escritores polemizan acerca de quién tiene el verdadero deber de contar literariamente lo sucedido: si los que vivieron el conflicto armado en carne propia o los autores que han ficcionalizado sobre el tema sin experiencia directa. En ese sentido, esta novela ha hecho aparición en el contexto donde la novela de violencia política parece poco a poco dejar de imponerse como el tema principal entre los escritores de esta última década. Al menos, podríamos preguntarnos si Criba podría ser la novela que paute un viraje en este tópico tan visitado. * Criba ...
BUENA. DEDICADA A PAROKO.
ResponderEliminarNo la verdad. Fue en el colegio.
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